CUESTIÓN DE HONOR

Y es que nadie esta obligado a:
ser amable
respetar
dar explicaciones
ser considerado con los demás seres
querer
hacer
pensar
decir la verdad
dar la cara
ayudar
tener modales
ser compasivo
tener empatía
sonreír
confiar
ser valiente
ser consecuente
no herir
nada…

Y esa tan olvidada palabra llamada HONOR, que nos parece que una vez reinó en el mundo de los hombres, en aquella época en la que existían caballeros con armadura y damas con vestidos largos…o entre los samuráis…no es más que una demostración de respeto, un conjunto de valores morales que hacen que una persona obre con rectitud, vinculado con la relación que existe entre las costumbres y las normas.

El honor es comportarse de acuerdo a lo que se expresa, es honestidad, dignidad, principios, decir la verdad, obrar de buena fe, dar incondicionalmente y creer en una causa hasta la muerte.

Antaño se conocía a un hombre sin honor como despojado de todo valor como persona, hasta sin alma, e incluso traidor o cobarde; un hombre sin honor no era nadie.

Y en esta involución de los tiempos, en la que reinan la amoralidad, la manipulación, los juicios malintencionados, la falta de valores, de criterio, de respeto y un largo etcétera, es cuando hemos de reflexionar sobre lo que queremos ser en la vida y hacia donde nos queremos dirigir. Nuestra dignidad y principios son sagrados, intocables, y hay que mantenerlos en el tiempo, pues nos forjan como personas y mantienen nuestra esencia.

Consciencia, fuerza y coraje para tomar nuestras propias decisiones, de forma libre y en harmonía con los demás seres, porque, aunque a algunas personas no se lo parezcan, no vivimos solos aquí, y el mundo no gira en torno a nuestro ombligo.